DE LA RISA A LAS LAGRIMAS DE JOAQUIN ARIÑO, UN ENORME GLADIADOR, QUE EMOCIONA
Una historia a mi calendario....
Me sobran los recuerdos, no me faltan anécdotas y las increíbles confidencias.
Para mí la vida, es un juego que gana el que más disfruta
Hay que tener pasta de campeón y sangre de ganador, para arriesgar todo sin esperar nada.
Faltaba una carrera nada más, la última del año 2025. Terminaba de ganar en Mar del Plata y nos dejo esta frase: “Quiero que corra “Kika”!!!”
“Kika”, su principal adversario en la lucha por el título.
Solo tres puntos lo separaban en el campeonato.
Así es la vida.
Al nacer nos pone un brazalete que se llama “vida” y cada uno tiene acceso a ese fascinante mundo.
Joaquín Ariño, eligió el más exigente.
Todo o nada.
Entre los dos definieron la categoría Master, de la Asociación Zonal de Karting (AZK), en Balcarce.
Dios creó el mundo y se lo alquila a los audaces y ahí estaban los gladiadores de mil batallas.
Los dos ya tenían el titulo de campeón.
Finalmente, luego de tres ausencias, “Kika” reapareció por una gentil invitación del equipo de “Tony” Godino.
También volvieron otros campeones, Fabián Provenzano, el “Guille” López, Claudio De Antonio que le dieron un matiz de relieve a la especialidad, y la Master volvió a ser la Master.
Las cartas estaban echadas.
La suerte fue diversa, pero son carreras.
Llega la esperada final, con Cristian “Kika” Di Scala, del lado de la cuerda y Joaquín Ariño, lejos, en la retaguardia, por inconvenientes mecánicos solucionados.
Se largo la carrera.
Las primeras vueltas fueron de alto voltaje.
La punta es de Di Scala y la “batalla” de Ariño, que dejó todo y más para descontar y asi trepar al segundo lugar, arriesgado en cada superación.
Vale destacar que cuando ganaba la posición, no hubo oposición, gestos de caballerosidad.
Finalmente fue para “Kika”.
Así el deporte, el karting.
Disfrutamos de lo hermoso que la vida puso para nosotros, la rivalidad, la amistad, ese respeto y admiración que cada uno nos regalo el domingo.
Termino la carrera y Ariño estaba en solitario.
Esta vez la nota fue con lágrimas, lágrimas de campeón.
Le sobro pasión.
No importa si no gano, pero dejo todo lo que tenia y más
Corrió por su gloria personal.
Corrió con los motores de su padre.
La mayoría ve a los ganadores.
“Me pare para aplaudirlo…” (decía el “Rulo” Pérez)
Y Es para aplaudir esa perseverancia, ese esfuerzo.
De ese esfuerzo que solo sabemos los que lo conocemos, reconocemos y valoramos…
Joaquín, nos regalaste la sangre amateur del deporte.
















